“Mientras la ley me permita tener mis acciones, no las voy a vender”
Gabriel Ruiz-Tagle, Subsecretarío de Deportes de Chile sobre sus acciones en Colo-Colo.
La cita es anterior a que Ruiz-Tagle anunciara que finalmente venderá las acciones. El anuncio de venta fue con nudo en la garganta y en nombre de los más altos valores que provienen de la vocación de servicio público.
Dicen que en lo público solo se puede hacer lo que la ley permite explícitamente. En cambio, en lo privado, se puede hacer todo lo que la ley no prohibe.
El asunto se pone peliagudo cuando, a modo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, la frontera entre la personalidad pública y privada se torna difusa y los sentimientos encontrados pueden tentar a Mr. Hyde a hacer más maldades de las necesarias.
Ruiz-Tagle en esta historia actúa como un Mini-Me de su jefe, nuestro inclito, vigoroso, fecundo Presidente. El conflicto es evidente, tanto como los que tiene el Jefe en Chilevisión, como los tuvo en Lan y como los sigue teniendo en Colo-Colo. Ruiz-Tagle hasta ahora ha sido un tester, peligroso, de hasta donde se puede estirar la cuerda. Estirarla hasta que se hace inevitable invocar el sacrificio del estadista, el costo emocional de dejar aquello por lo que has trabajado durante años, levantado desde las 7 de la mañana, por el futuro de tus hijos, que en el fondo son la proyección de todos los hijos de la Nación.
El enmarque del asunto desde el punto de vista de la nueva forma de gobernar, se propone entonces como un par ordenado entre lo legal -aquello que es permitido- y lo emocional – el costo del sacrificio personal en favor del pueblo llano. La interpretacion es mañosa, olvida agregar la dimensión ética en la ecuación. El problema de la ética es que es ajena a los dogmas, por lo que su aplicación acomodaticia está siempre garantizada.
Mi pregunta es cómo, cuando se trata de lo ético, aplicar la frase del comienzo “Dicen que en lo público solo se puede hacer lo que la ley permite explícitamente. En cambio, en lo privado, se puede hacer todo lo que la ley no prohibe“. ¿Existen dos éticas distintas?. ¿ Hay una ética pública y una ética privada?, o cuando las dimensiones se mezclan en una persona, no cabe ser Dr. Jekyll y Mr. Hyde, sino que solo cabe optar entre vivir a mediodía o a medianoche.
La tentación tradicional republicana en Chile ha sido siempre enmarcar el asunto en lo legal. Pediremos más leyes, haremos acusaciones constitucionales y llevaremos todo al terreno quejumbroso y enrevesado de lo legal. Es normal, que así sea, pero no es condición suficiente. Dejando espacio a la legitimación del resquicio legal, dejamos espacio al chantaje emocional y la automartirización de nuestros abnegados representantes. El marco ético permanecerá en el limbo, sin acuerdo, al libre albedrío del estiramiento de la cuerda. Quizás es un problema de educación, de inmadurez, de no saber ver las consecuencias. El debate social al menos ayuda y permite establecer ciertos mínimos comunes. Se ha avanzado – 20 años mediante en que nos hemos acomodado- pero vamos lento. Muy lento.
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