Las situaciones artificiales tienen el problema de ser situaciones donde en algún momento algo se va a caer. Pequeños triunfos en pequeñas batallas solo sirven para agregar más sangre. Eso bajo una lógica de guerra.
Cuando en una situación se llega al punto de escape, no queda lógica de guerra que valga. Y entra viento fresco. Luces. Cuando se llega al punto de poder sostener lo que uno dice, esto es, hacerse cargo de lo que se dice o se hace las situaciones fluyen sin necesidad de compromisos obligados. Una confianza tal, donde no se necesita pedir y basta con dar.
En toda situación catastrófica quedan daños. Decia Kant que una condición para la paz permanente es "no tener reservas mentales". Es decir, llegar a acuerdos donde ambas partes sientan que es justo y donde no existen imposiciones. Para no tener reservas mentales es necesario el sentido de justicia, calma, no rencor, no venganza, aun cuando ese sentido implique ganar o perder. Para no tener reservas mentales es necesario refundar las bases sobre las que se ha basado el conflicto.
Los socios están ahí porque en el camino es mejor ir acompañado. Y los socios se van haciendo más socios a medida que se dan cuenta que tienen sociedades mutuamente beneficiosas y llegando a ese convencimiento por confianza adquirida más que por simple conveniencia personal. Aquella sociedad donde si le va bien a mi socio es beneficioso para mi, es un sociedad sálida e inteligente.
update: Recuperado del respaldo. Por eso no están los comments
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Felicidades. Seguro que vienen tiempos mejores. Lo malo, ya se lo ha llevado la ola..
Comentado 13|04|2006 @ 23:46