
El sábado recién pasado asistí al segundo encuentro de BlogPower en el auditorio de Telefónica en Santiago. Debo decir, que un desayuno inesperado con viejos conocidos y suficientemente ameno, me hizo perder la primera charla del evento, justamente la que mayor interés me había provocado.
No haré un análisis pormenorizado por cada charla. Al fin y al cabo, las conclusiones son muy similares luego de cada una de ellas. Como era de esperar, este año el protagonismo vino por el lado de Facebook, las críticas a “la clase política” y las figuras de Obama y Piñera. Para bien o para mal. Naturalmente y a modo de resumen, las frases también fueron acerca del poder del ciudadano medio, la importancia de escuchar y la capacidad de entender que los nuevos desafíos no sólo consisten en replicar las prácticas de antaño usando las tecnologías de hoy.
A destacar fue la calidad de algunos ponentes y los sobrios aunque a ratos tibios moderadores. Fernando Paulsen y Claudio Orrego -sus conclusiones aquí- se anotaron como los puntos más altos. El respeto de los tiempos, la logística de acreditación, tranmisión online y manejo de recursos estuvo impecable. También el ambiente fue lo suficientemente distendido y amigable como se espera en un encuentro de estos. El coffe break, que es probablemente lo más importante de todo, estuvo correcto, aunque en un espacio demasiado estrecho que dificultaba tanto el “networking” como las posibilidades de lograr un café a tiempo, que por cierto se acabó antes de que pudiese lograrlo.
Destacable fue constatar que la habitual ingenuidad y el entuasiasmo infantil sobre las panaceas dospuntoceristas no fueron la tónica, en cambio pude observar posturas más lúcidas y aterrizadas sobre los que, los porqué, los como y los cuando. Desde ese punto de vista, hubo reafirmación y encuentro entre mundos diferentes, pero que comparten la aplicación de la tecnología.
Lo malo vino por donde siempre, falta de tiempo, sobre todo para mejores rondas de preguntas. En general, la calidad de preguntas y comentarios tampoco fue elevada. El problema clásico de toda jornada bloguera es que el esquema de auditorio jamás logra recrear el tipo de interacción tipicamente “2.0″. La conversación no fluye y cuando pareciera que un tema podía llegar a prender, un comentarista latero y autorreferente se encargaba de borrar cualquier atisbo de éxito.
También faltó un “twitteo ambiente” más activo. Malo también, pero aquí me pongo exigente, es que estos auditorios no tengan un enchufe disponible para tipos como yo que llevan el portátil con poca batería.
Lo feo y casi ordinario ocurrió al final. Un concurrente quiso ganarse el público denostando a un invitado. Disfrazó una pregunta retórica, para enrostrarle al diputado Marcelo Diaz un antiguo asunto farandulero en que La Cuarta lo involucraba con Amalia Granata. Lo feo, además del asunto en sí mismo, es que ocupó recursos de la organización para poner el artículo en la pantalla gigante del escenario. Inatingente, burdo y barriobajero y además con poco éxito, dado que la reacción general del público fue de repudio. La defensa de Diaz: “Lo que ocurre en mi cama es un asunto privado”. La organización de BlogPower: Mutis.
Foto: Luis Ramírez Flickr