Ceteris paribus es uno de los primeros conceptos que oí en clases de economía. Significa literalmente “el resto constante”, es decir se mantienen constantes las múltiples variables en un modelo para estudiar que pasa al variar una en particular.
Por avatares que nos recuerdan a pecados capitales como la envidia, la pereza, la soberbia e incluso la gula, en la Concertación se fueron despejando poco a poco los candidatos posibles y llegamos al día de hoy con dos aspirantes dispares. El primero, Eduardo Frei, quién luego de jugar sus cartas con paciencia y sagacidad cuenta con el apoyo del stablishment concertacionista y es el más probable candidato. El segundo, José Antonio Gomez con más maña que fuerza logró al menos estirar hasta una primaria por etapas.
Entonces, con el perdón de José Antonio, me centraré en la disputa entre Frei y Piñera. Y lo que se me viene más claro a la cabeza es el ceteris paribus.
Si nos preguntamos: ¿Qué diferencia a Frei y a Piñera?, los puntos en discordia no son demasiados. Ambos empresarios, ingenieros, de clase alta – aunque uno supera largamente al otro en fortuna-, sus padres eran DC y grandes amigos, católicos observantes, devotos del mercado – no, no creo que Frei sea un gran estatista-, partidarios de hidroeléctricas, con poca llegada en el mundo popular y poco carisma. Ultimamente incluso están de acuerdo en ciertas reformas como el voto voluntario y la inscripción automática.
¿Entonces?
La principal diferencia no está tanto en sus virtudes, como en sus factores de rechazo. Y estos, ceteris paribus, no están en sus atributos personales, sino en los de sus grupos de apoyo. Piñera si gana estará obligado a gobernar con una derecha que en realidad nunca le ha querido demasiado. Con sectores que representan a un Chile conservador, pechoño, mezquino y de poca y nula sintonía con el mundo popular. No se habrá creído usted el slogan “UDI popular”. Con un Jovino presidente del Senado, y con la realidad de Colomas, Mattheis, Larraines y Moreiras fieles representantes de la derecha dura que siguen en la primerísima línea, los esfuerzos de Piñera para crecer hacia el centro sonarán falsos y vanos.
Lo anterior más que movilizar personas en favor de Frei, una vez más, como le ocurrió a Lavín y al mismo Piñera, movilizará a quienes no quieren ver a la derecha gobernando. Aun tomando en cuenta el desencanto con la Concertación, la debilidad de la izquierda y dando ventaja con un grisáceo candidato Frei, puede que a la Alianza se le vuelva a quemar el pan en la puerta del horno.
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