No hace mucho que conduzco, pero ya puedo tener cierta visión desde los puntos de vista del conductor y del peatón. Talca en particular es especial.
No tenemos demasiado tráfico, pero tenemos. La contaminación es incipiente y el transporte público está sobrepoblado para nuestras dimensiones. Hay calles que son dignas de Rally como la 1 sur en las cercanías del Terminal o la 1 poniente al llegar a las 2 sur. Los problemas para aparcar aún son menores y por suerte aún no estamos TAN a merced del “socio” que dice “se lo cuido(por dos lucas)”.
Dicho esto, conducir igual es una experiencia. Por la avenida Colín hay una especial predilección por los pasos de cebra los cuales al parecer soy del 3% de conductores que los respetan. Y seguramente tu “maldito querido lector” eres del 97% que los cruza con total y absoluta parsimonia. Serías capaz hasta de abrochar tus zapatos en medio de la calle.
Otra costumbre del peatón promedio talquino es caminar por las orillas de las calles. Al parecer los 30 centímetros que mide la cuneta son un obstáculo insalvable para subirse a ellas. Una subespecie de este peatón es el que lleva niños. En coche y apuntando hacia la calle.
Sin embargo, la característica principal del peatón talquino es otra: Esperar al rojo para cruzar. Y es literal. Hay gente que ve el verde y se para en seco. Supongo que será una especie de deporte extremo en una ciudad donde no es posible hacer cualquier otro. Para que decir, que cruzar en las esquinas es algo que parece mal visto. A mitad de cuadra es más apropiado.
A favor de los peatones, he de decir que no son los únicos curiosos. Los ciclistas, ecólogicos donde los haya, también tienen los suyo. Hay varias subespecies:
- Hombre de mediana edad que viene de la “cancha”: Su bicicleta es antigua o es una Mountain Bike que en su momento fue el regalo de cumpleaños de su hijo. Suele conducir con una mano y fumar con la otra. Jamás llevará luces, casco o reflectores.
- El ciclista obrero: Este está más curtido en el uso de reflectores y en ocasiones hasta lleva casco(de construcción). Su mala costumbre consiste en conducir en doble o hasta en triple fila con los compañeros de obra. Propenso al improperio.
- Adolescente: Se cruza. Donde pueda hacerlo, se cruza.
- Engrupido: Lleva casco, reflectores, rodilleras, seguro médico, herramientas, gatorades, ropa deportiva. Estos suelen respetar las leyes, pero miran con cara de “maldito conductor estresado, propenso a enfermedades cardíacas y emisor de gases contaminantes”. Algo así como los veganos versión rodante.
Y los conductores. Aquí está lleno de cliches que casi no vale la pena nombrar, como la señora en van con 6 hijos, los tuneados y los colectiveros. Quizás el deporte favorito en Talca es tocar la bocina aunque no haya donde llegar apurado.
Caterina también habla de esto.
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